Donostia en clave de tres: tres playas, tres escultores y tres montes

Aún yendo de trabajo, cuando vas a otra ciudad, siempre hay tiempo para turistear un poco ¿verdad? Además, hay ciudades que te lo ponen muy fácil 😉 El pasado mes de marzo estuve de nuevo en bella y señorial Donostia y el hecho de que mi hotel quedase lejos del lugar donde se realizaba la feria y,  por aquello de poner en práctica el mens sana in corpore sano, decidí, en más de un momento,  ir caminando a lo largo de uno de los paseos más bonitos y tranquilos junto al mar … Un paseo que disfruté en clave de tres…  un paseo que me descubrió tres playas, obras de tres grandes escultores vascos y tres montes.

 La tarde de la primera noche el paseo me llevó a atravesar, por primera vez,  el Túnel peatonal que discurre bajo el Pico del Loro –saliente de roca natural que separa las playas de Ondarreta (en la que se encontraba mi hotel)  y La Concha  hasta encontrarme con mis compañer@s de trabajo junto al Ayuntamiento que esa noche se vestía de lila… Mientras caminaba, me iba sorprendiendo con los colores del paisaje a la luz del atardecer y así, fotografiando aquí y allá, una escultura hizo que me detuviese…, se trataba de la Besarkada –el abrazo-  de Eduardo Chillida, una estela de un metro de altura dedicada a su amigo y pintor donostiarra  Rafael Ruiz Balerdi que regaló a su ciudad tras  la exposición retrospectiva dedicada a este último en el Palacio Miramar. Este Palacio de estilo inglés y construido por la Casa Real española en 1893 lucía espectacular con la luz del atardecer como espectaculares son sus vistas sobre la ciudad. Actualmente, es la sede oficial de los cursos de verano de la Universidad del País Vasco. Pues bien, continuando el paseo por la Playa de La Concha, que por su paisaje, su entorno, su blanca y fina arena está considerada como la primera playa de España y de Europa y la sexta del mundo según los  Traveller’s Choice Playas otrogados por los viajeros de TripAdvisor me encontré con el Monumento a Fleming también de Chillida…  y me sonreí al darme cuenta de que  los famosos y centenarios tamarices (que no tamarindos y arbustos que no árboles) me miraban tanto como yo a ellos 😉

Y si el primer paseo fue mágico no menos lo fueron los que le siguieron… Levantar temprano para, antes de entrar a trabajar, dejar que el viento diese respuesta a las preguntas… o, aunque no las diera, dejarse seducir por el mar… la mar… Y fue así como el Peine del Viento – en la Playa de Ondarreta– me cautivó… ¡¡¡IMPRESIONA!!! Un conjunto escultórico compuesto por TRES esculturas de acero de unas diez toneladas cada una incrustadas en las rocas sobre una obra del arquitecto Luís Peña Ganchegui en una muy interesante intervención urbanística. «Tardé 25 años en acertar con el diseño», reconoció el propio Eduardo Chillida, quien empezó a esbozar el Peine del Viento en 1952

Pero las obras de Chillida, varias en toda la ciudad,  no son las únicas con las que gratamente me encontré… y es que, el arte vasco como un referente a nivel internacional no se entendería sin la obra del gran maestro  Jorge de Oteiza  ni del  pintor, escultor y director de cine  Néstor Basterretxea.

Como la feria cerraba a medio día, desde el Kursaal – Palacio de Congresos de San Sebastián, obra del arquitecto Rafael Moneo que se inauguró en 1.999, y Sede del Festival de Cine–  que, personalmente, me recuerdan  dos enormes rocas varadas en la arena,  me acerqué caminando tras pasar el puente Zurriola y por el Paseo Nuevo (o Berria) hasta la ‘Construcción vacía‘ de Jorge de Oteiza en la base del Monte Urgull … BRUTAL!!! Como defendía el maestro, la escultura es un “juego” de espacio y volúmenes y daba un especial valor al vacío…

Y si un mediodía disfruté con la obra de Oteiza no iba a ser menos con la obra de Basterretxea… La Paloma de la Paz me dejó sin palabras… una paloma gigante de siete metros de altura y cuatro toneladas de peso pensada para que San Sebastián – una de las ciudades más castigadas por el terrorismo- contase con una escultura símbolo de la lucha contra la violencia… “Es una obra que va contra todos los vientos, una forma de decir que hay que optar por la palabra y el pensamiento, que la violencia en sí misma es el fracaso y que conseguir la libertad, que es vida, a través de la muerte supone incurrir en una contradicción demasiado profunda”así se pronunció Basterretxea  el día en el que se inauguró la obra.

Como veis TRES grandes conjuntos escultóricos de TRES grandes artistasintegrantes del grupo GAUR– destacan en un gran paseo por las TRES playas donostiarras:   El Peine del Viento, de Eduardo Chillida, situado al final de la playa de Ondarreta; La Construcción Vacía, de Jorge Oteiza, en el extremo oriental de la Bahía de la Concha y y a los pies del monte Urgull, y, una vez superado éste,  en el extremo oriental de la última playa de San Sebastián, La Paloma  de Basterretxea, cierra el litoral donostiarra “volando” sobre la playa de La Zurriola.  Sólo por conocerlas merece la pena la visita a esta ciudad… pero ya os digo que lo merece por muchas más razones 😉 Como también lo son sus TRES montes … al Monte Urgull hay que sumarle el Monte Igueldo y el Ulia.  Los TRES juntos atesoran buena parte de la historia de esta ciudad y permanecen protectores y vigilantes ofreciendo espectaculares vistas a quienes puedan/quieran disfrutarlas…

 Yo me quedé con las ganas de subir al Funicular de Igueldo y acercarme a su Parque de Atracciones… pero como la vida te da sorpresas y, no hay dos sin tres …si después de TRES años, a ella volví ¿quién me dice que no volveré una tercera vez?  🙂

¡¡¡Ah!!! También fueron tres los vinos que durante mi estancia degusté… siempre en muy buena compañía porque no hay nada mejor después del trabajo que disfrutar alrededor de una mesa  ¡¡¡Chin-chin!!!

Como siempre, agradeceré vuestros comentarios en el blog.

 

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2 Respuestas a “Donostia en clave de tres: tres playas, tres escultores y tres montes

  1. Me gusta mucho leer las reseñas,de tus viajes. Da igual q respondan a trabajo o a puro ocio.
    A quienes nos gusta observar y disfrutar de los lugares por donde pasamos, siempre encontramos un momento para hacerlo.
    San Sebastián / Donosti es una ciudad para la que nunca tienes tiempo ni ojos bastantes.
    Hace ya bastantes años de mi última visita que estuvo llena de personas y situaciones hermosas.
    Viví en una de esas playas que nombras, una noche de ensueño envuelta en música de Jazz.
    La visión de sus montañas y desde ellas, la de la ciudad; la subida al Monte Igueldo que como tu no pude hacer en mi primera visita, me llenaron de paz y de belleza paisajística.
    Me ha parecido estupenda tu descripción de esas tres maravillosas esculturas y cuando conoces a fondo como se generaron y su lucha para hacerse realidad aún te llenan más.
    No abandoné la ciudad sin disfrutar de una comida inolvidable en Arzak.
    El éxito profesional de mi gran amiga Magdalena Coloma, al q yo humildemente había ayudado un poquito, y una apuesta que ganê, nos llevaron a gozar de los placeres de la cocina del gran Jose Mari y de su hija Elena,gran repostera.
    Bueno, he seguido con mucho gusto tu relato, casi paso a paso, y te he compartido mi vivencia en esa bellísima ciudad.
    Aun me quedan visiones en la retina que ya te contaré la próxima vez q nos veamos querida Marichel

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