Lisboa, un destino contado en clave de amor

Much@s conoceréis la cita “Puede que el amor no sea el motor del mundo pero hace que el viaje merezca la pena”  y de eso va a tratar este post sobre Lisboa, un destino del que acabo de regresar y he vivido en clave de amor. Como insiste mi amiga Cintia ¡¡Éste va a ser el año del amor!! -en el sentido más amplio de la palabra-  😉 Y as

Amor_Lisboa_El_Blog_De_Marichel

Cualquier viaje, como sabéis, empieza cuando tomas la decisión de ir a un destino porque desde la razón y el corazón ya estás viajando, ya te imaginas ahí ¿verdad? Y en el caso de Lisboa empezó siendo una deseada escapada con buenas amigas y en compañía también de mi hija Irema… una escapada, como suponéis,  llena de amistad y amor 😉 Vaya por delante mi agradecimiento a tod@s l@s amig@s que me aconsejasteis este destino y a l@s que, una vez en él, me mandasteis consejos y recomendaciones ¡¡sois fanástic@s!!

Funicular_Lisboa_El_Blog_De_Marichel_Amigas

Pues bien, la sensación de amor se acrecentó en el destino: amor a la luz que descubres nada más aterrizar en Lisboa; amor al color verde y azul que se entremezclan en el paisaje; amor a la colorista arquitectura (¡¡Preciosos los azulejos con los que se “visten” los edificios!!); amor a las edificaciones singulares (sorprendente la Torre de Belem, el Monasterio de los Jerónimos o, por atrevidos, la Casa Dos Bicos y el Museo del Carruaje); amor a la música (¡¡cómo estremecen esos Fados!!); amor a los productos frescos -esos que hacen que te enamores de la cocina portuguesa (Y aquí también, otra vez, ¡¡Viva el  #gastrorgasmo!! Menudo festival con el bacalao y sus múltiples formas de ser cocinado y servido, a cuál más rica …Y tenéis que probar el “pica-pau” -Me encantó ese plato!!-)-; amor por el vino (verde en este caso); amor por el paisaje (impresionante el estuario del Tajo que nos acerca al gran Atlántico ), amor por los puentes (asombrosos  el de Vasco da Gama y  el del 25 de Abril ); amor por la historia (muchas veces compartida -no en balde forman parte de la Península Ibérica- y con un decidido homenaje a los Descubrimientos); amor por los pasteles que aquí tienen nombre propio (de Belém); amor por los paseos (sólo por el hecho de pasear… sin más); amor por los eléctricos -que es como se llama aquí a los tranvías–  (Imprescindibles para subir y bajar las colinas en las que se asienta la ciudad: São Jorge, São Vicente, São Roque, Santo André, Santa Catarina, Chagas y Sant´Ana); amor por las alturas (miradores, elevadores o funiculares ¡¡Sube (y baja) a todos los que puedas y disfruta de magníficas vistas y sensaciones!!); amor por los atardeceres  que, desde las cimas, te dejan sin palabras… y amor por las PERSONAS, sobre todo por ellas, … ésas que conforman el destino y convierten el  viaje en inolvidable 😉  Amor por el informador turístico que nos facilitó información en el aeropuerto -deilidad hacia esta profesión que tiene una-; amor por el asistente que nos ayudó a sacar el billete de metro desde el aeropuerto y nos explicó cómo sacar ventaja del billete de 24h. (¡¡todo un acierto!!); amor al conductor del “Eléctrico 12” de amplia sonrisa; amor a l@s camarer@s que “intentaban” explicarnos en español la carta y características de los diferentes platos (¡¡Nos quedamos con las bromas y las risas en Café 28, Allfama Too,  Hard Rock Lisboa ,  A Brasileira o la Pensao de la Amor!!); amor a l@s atent@s agentes de policía; amor al guitarristas que, en un inhóspito rincón, nos regalaba acordes que acariciaban el alma; amor a los artesanos y artistas que invitan a conocer su obra (¡¡Me quedo con la iniciativa “Alma de Alfama” de la británica Camilla Watson!! Que da visibilidad y pone en valor la vida de personas clave que habitan un lugar); amor a l@s comerciantes que te ayudan en todo momento (¡¡ Las tiendas detuk_tuk_Sintra_El_Blog_De-Marichel_lisboa conservas como  “El Mundo Fantástico de la Sardina Portuguesa” se convierten en toda una atracción ¡¡Menuda lección de Marketing!!); amor a anónim@s  lisboet@s que te ayudaban siempre con una gran sonrisa -Práctica total de #Emoturismo; amor al encantador “chico” del tuck-tuck en Sintra con el que aprendimos, reímos y disfrutamos MIL (¡¡Gracias Victor!!), amor a la viejecita que compartió sus “bananas” con nosotras en el metro -tal cual-, … En definitiva, el AMOR que hace que el viaje, ESTE VIAJE, haya merecido la “risa”… y mucho!!!

Para finalizar este post os dejo este pequeño collage de fotos porque, como ya sabéis, las imágenes valen más que las palabras y, con el mismo, os invito a que visitéis y disfrutéis tan “amorosa” ciudad y, como siempre, estaré encantada en contestar vuestras preguntas en el blog… Até logo Lisboa!!! Muito abrigada!!

 

 

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